Home » Gestión » La encrucijada del Departamento de Informática (TIC) hoy

Son muchas las compañías que, ante la reducción de costes que conlleva la crisis, se están planteando externalizar todo el departamento de informática (o departamento de Tecnologías de la Información y la Comunicación, TIC). De hecho, si no existe un cambio en la orientación de la labor del departamento, prácticamente el 80% de los departamentos TIC se externalizarán. Esto es, además, una muestra de que la percepción de los gestores de las empresas (CEOs) acerca del valor aportado por sus TICs está bajando considerablemente.

Según un estudio realizado por “Setesca” en 2012 y basado en una encuesta realizada a más de un millar de CEO’s y directores generales, el departamento de informática es uno de los peor percibidos en cuanto a su contribución al valor que aporta a la empresa y a sus productos. Y es que, el papel de la informática dentro de las empresas está cambiando, hasta el punto de que la tendencia hoy es a considerar los TICs como un “commodity” (un producto genérico, básico y sin mayor diferenciación entre sus variedades). Por otro lado, los avances tecnológicos han hecho que las soluciones que presentan los departamentos TIC sean percibidas dentro de la empresa como menos evolucionadas que las que existen en el mercado. El resultado es que ante estas tendencias, junto con la mala situación económica, se tome la decisión de externalizar el departamento TIC, sin tener en cuenta que esto puede conllevar, a la larga, problemas mayores.

Un factor importante en este proceso es la propia crisis, ya que la misma ha generado que, en las valoraciones de los CEOs, el  crecimiento de la compañía y la reducción de costes (corto plazo) hayan  aumentado en interés relativo respecto a conceptos como la productividad, la eficiencia y la modernización (largo plazo). No obstante, es justo decir que este cambio de tendencias ante la crisis no solo se aplica a las TIC, sino también a departamentos como Administración, Recursos Humanos u Organización. En general, la tendencia observada es  mantener como prioridades de gestión a los departamentos comerciales (ventas y marketing), al departamento de operaciones y a una parte del departamento financiero (tesorería y control de gestión), mientras que el resto de departamentos de la organización quedan relegados claramente a un segundo orden de prioridad.

En definitiva, el responsable (y el departamento) de TIC (CIO) se encuentran ante un momento de cambio de paradigma y de evolución de su perfil. Pero, para garantizar la continuidad y disponibilidad del servicio, el salto tiene que darse desde el ámbito de la informática tradicional, en el que la estabilidad de la infraestructura es su máxima, hacia un nuevo concepto más orientado hacia la coordinación con el resto de departamentos, a la implementación y mejora de los procesos de negocio de forma proactiva y  bajo una visión global de los objetivos a conseguir por la compañía.

La mayoría de personal de los departamentos de TIC debe reciclarse de forma muy severa para poder entender que la estabilidad de las infraestructuras, y la automatización de tareas administrativas (y eso incluye la implantación de ERP‘s), no es apreciado ya como una valor diferencial, y que su gran valor es buscar, junto a los usuarios, oportunidades que permitan a la empresa crecer y vender más y con mayor calidad. En definitiva, se trata de pasar del concepto “hacer mejor las cosas” (automatizar e integrar) al paradigma “hacer mejores cosas” (desarrollar nuevos modelos de negocio que sólo son posibles gracias a las TICs).

La segunda gran mejora pasa por que el propio CIO acepte su evolución profesional y la del Departamento de Informática hacia este nuevo concepto.

En ese sentido, los puntos en los que se definiría el nuevo papel del CIO serían:

  1. Saber demostrar el valor que atesora y que puede aportar el CEO como dinamizador de la mejora de los procesos de negocio.
  2. Alinearse con y mantener el valor competitivo diferencial en la empresa.
  3. Orientar el valor de las TIC hacia los procesos comerciales y de negocio.
  4. Comunicar con excelencia el valor aportado por su departamento, enfatizando cómo su departamento aporta valor al resto de la compañía.
  5. Formar y adaptar al personal tradicionalmente técnico a entender los mecanismos del negocio.
  6. Avance hacia una externalización inteligente, donde las empresas elegidas cuiden y desarrollen correctamente a los técnicos que prestan el servicio.

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